30 años después del descubrimiento de Brasil por Cabral, el navegante portugués Martim Afonso de Souza recibió del Rey D. João
III la misión de expulsar a los franceses de aguas brasileñas, de pesquisar la costa y de tomar
posesión de los territorios que fueron concedidos a Portugal en el Tratado de Tordesilhas (1494).
Las condiciones geográficas y climáticas favorables llevaron a Martim Afonso a
instalarse en la costa de
San Pablo en lugar de
Salvador, en Bahía.
En el año 1532 Martim Afonso fundó la ciudad de São Vicente y poco después el puerto
de Santos. Estas fueron las primeras ciudades europeas en tierra brasileña.