Paraty, que se encuentra al pie del Parque Nacional
Serra da Bocaina,
forma el final de gran parte de los caminos de oro que salieron de ciudades
históricas como
Ouro Preto
o Diamantina en Minas Gerais y se desarrolló hasta el final del
siglo 17 como uno de los puertos principales para el transporte del oro para Europa.
La mayoría de las iglesias coloniales son de este tiempo, así como la fortaleza que fue construída
como protección contra los ataques de piratas y de barcos enemigos.
El comercio floreció, en las haciendas alrededor de la ciudad se cultivó caña y los pequeños
“alambiques” produjeron aguardiente (“cachaça”) hasta hoy el símbolo de Paraty.