Ouro Preto se llamaba
originalmente Vila Rica y era un villarejo de montañas
simple que hospedaba
Bandeirantes en busca de esclavos que
venían de la costa atlántica. Cerca de Vila
Rica encontraron una piedra extraña de color negro
y mandaron sus muestras a Portugal. Volvió la confirmación
de que habían encontrado oro. La coloración
negra provenía del óxido de hierro en la tierra.
Los jesuitas que
traían ideas y conceptos artesanales de Europa, insistieron
en construir sus iglesias que fueron financiadas con el oro
de las minas, en el estilo barroco. Hoy Ouro Preto hospeda
la colección más rica de arte y arquitectura
barroca en
Brasil.