La primera semiente de la ciudad de Guaraqueçaba fue lanzada con la finalización
de la capela de "Bom Jesus dos Perdões" de Guaraqueçaba en el pie del morro de Quitumbê.
Atrás de la capela sube un pequeño sendero al topo del morro de donde se tiene
un visual deslumbrante de la bahía de Guaraqueçaba.
Muchas personalidades del Brasil y del exterior visitaron o vivieron en la región
de Guaraqueçaba y fueron seducidas por la exuberancia de su naturaleza y de los
ecosistemas locales.
Fuera del famoso viajante Hans Staden, se destaca el pintor y lingüista Julius Platzmann
que vivió entre 1858 y 1864 en la Isla Pinheiro y al volver á su tierra natal, reeditó
obras sobre la gramática y a lengua de los indios brasileños organizando personalmente
un diccionario tupi-alemán.
Guaraqueçaba tuve sus años dorados entre meados del siglo pasado y inicio de este.
Su economía giraba en torno de la producción de banana y arroz, de la pesca y de la exploración
de madera.
Llegó a presentar varias de las características de las ciudades grandes de la época:
dos jornales, “El Paraná” (1900) y “La Reacción” (1917), club de tiro, elección de miss,
club literario, musical y telégrafo.
El desenvolvimiento de Guaraqueçaba fue lento. La red de energía eléctrica, por ejemplo,
solamente llegó a la ciudad en 1980. Hasta entonces, la luz era garantida por generadores,
apenas hasta diez horas de la noche. Gracias a Copel – Compañía Paranaense de
Energía Eléctrica, hoy la mayoría de las comunidades en las islas tiene acceso a energía solar.
Infelizmente la manutención de los equipamientos viró difícil debido a falta de piezas para
reposición.
Una de las principales tentativas de recuperar económicamente la región fue el trazado de la
estrada Antonina - Guaraqueçaba (o rodovía estadual PR-404), cuja obra comenzó en 1951,
con el objetivo de ser un trecho de la BR-101, la súper - rodovía costera entre
São Paulo / (San Pablo)
y Curitiba, más fue interrumpida. Demoraron 21 años para la inauguración de los
100 km de la estrada, 20 asfaltados y 80 km en tierra batida.