En 1693,
Bandeirantes viendo de
São Paulo, encontraron oro cerca de
Vila Rica. Poco después,
Brasil se tornó el mayor productor de oro de aquella época
(900 toneladas durante el siglo XVIII).
Durante la fiebre del oro, cerca de 430 mil personas (gran parte
esclavos africanos)
recorrieron los
senderos "del oro", que conectaron los puertos de
Paraty y Mambucaba y las sierras
Mar y
Mantiqueira
con los tres principales polos mineros
São João del Rey /
Tiradentes, Ouro Preto / Vila Mariana y Sabará.
Como no había suficiente comida para los garimperos, relata-se que el hambre fue tan grande, que algunos de ellos fueron para la selva para alimentarse
de semillas, raíces, reptiles y anfibios.